Van Aert gana en el velódromo de Roubaix el sprint que llevaba ocho años ensayando
Pogacar intentó descolgarlo tres veces, la última en el Carrefour de l'Arbre, y no pudo. Van der Poel perdió la carrera con un pinchazo a 90 kilómetros.
La 123ª París-Roubaix se corrió sobre seco: 258,3 kilómetros, 54,8 de ellos adoquinados repartidos en 30 sectores, con polvo en lugar de barro. La lluvia no apareció, lo cual agradecieron todos los cuerpos del pelotón, pero el Infierno del Norte encontró otras formas de castigar.
Los pinchazos y las caídas alcanzaron a todos los favoritos. A todos menos a uno.
El más perjudicado
Mathieu van der Poel buscaba su cuarta victoria consecutiva y se le empezó a torcer a 90 kilómetros de meta con un pinchazo. Tuvo que cambiar de bicicleta hasta tres veces y perdió algo más de dos minutos con el grupo de cabeza.
Ganna, Pogacar y Pedersen también sufrieron lo suyo y fueron esquivando balas como pudieron.
Los dos de delante
Van Aert y Pogacar se quedaron solos en el sector 12, entre Auchy-lez-Orchies y Bersée, a 53 kilómetros de meta. Se entendieron bien y tiraron juntos.
Pogacar sabía perfectamente lo que le esperaba en el velódromo y trató de romper a su rival hasta en tres ocasiones, especialmente en el Carrefour de l’Arbre, uno de los tramos más delicados del recorrido. Van Aert aguantó cada intento.
Por detrás, Van der Poel se movió y su grupo de seis llegó a ponerse a veinte segundos, pero se quedó ahí.
El sprint
En la pista de Roubaix ganó el belga.
“No hay mejor manera de ganar que cruzar la meta junto al campeón del mundo. Cuando íbamos al velódromo seguí mi plan al pie de la letra. Había hecho esa llegada tantas veces en mis sueños. Sabía exactamente lo que tenía que hacer.”
Y sobre la parte difícil: “Lo más difícil fue llegar al velódromo. A menudo me esforzaba al máximo solo para mantenerme a rueda de Tadej. Pero valió la pena”.
Ocho años esperando
Van Aert llevaba persiguiendo esta carrera desde 2018, su primera participación. Aquel año murió su compañero de equipo Michael Goolaerts, y a él le dedicó la victoria.
“Ha sido uno de los días más duros que recuerdo. Este es el trabajo de toda una vida.”
Quienes le conocen, dijo, saben cuántas veces ha tenido que recomponerse después de las caídas que han ido mermando su rendimiento.