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Domingo, 30 de agosto de 2026

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Tenis

Jódar, 19 años y once del mundo, resolvió la polémica de sus cordones sacando una docena de zapatillas

Remontó un 1-5 a Shapovalov salvando dos bolas de partido, aguantó la bronca por las pausas y se plantó en la siguiente ronda con una bolsa transparente detrás de la silla. No hubo que explicar nada más.

R Redacción
Zona Zurda · Tenis
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Rafa Jódar tiene 19 años, es el número once del mundo y una manera de deslizarse por la pista que le destroza los cordones de las zapatillas. Ese detalle, que suena a anécdota de vestuario, se convirtió en el asunto de la semana en Cincinnati.

Primero, la remontada

Contra Denis Shapovalov, el madrileño iba 1-5 abajo en el tercer set y acababa de recibir atención médica por molestias en la pierna izquierda. Salvó dos bolas de partido, una con una derecha paralela y otra con un revés paralelo, dos golpes de dificultad absurda en ese momento, y encadenó seis juegos seguidos. 7-5, 4-6 y 7-5.

Por el camino tuvo que parar el juego dos veces por los cordones. La segunda, con 3-5 en el tercero, el partido estuvo detenido más de un minuto y Jódar necesitó ayuda de su padre y entrenador para arreglar la zapatilla. Shapovalov le reprochó al final que hubiera aprovechado esas pausas para usar la toalla y beber agua. Jódar se disculpó.

Después, la respuesta

Lo que hizo en la ronda siguiente contra Alejandro Tabilo dice más de él que cualquier declaración. Salió a la pista central con una bolsa transparente enorme sacada del raquetero, con no menos de una docena de zapatillas de repuesto dentro, y la dejó detrás de su silla a la vista de todo el mundo.

No hizo falta que nadie preguntara. Ganó 6-2 y 6-1.

Ahí está el tipo de jugador que es: directo dentro y fuera. Competitivo cuando manda, incombustible cuando va por detrás, y con una forma de gestionar la polémica que consiste en hacerla imposible en lugar de discutirla.

El techo, de momento

La carrera se le paró en los octavos contra Flavio Cobolli. Jódar lo tuvo asfixiado hasta el tiebreak del segundo set, llegó a estar a dos puntos del partido, y ahí aflojó por cansancio. El italiano, número diez del mundo a sus 24 años, encontró exactamente entonces su mejor versión y firmó un tercer set brillante.

Merece la pena señalar lo que le costó al rival llegar hasta ahí. Cobolli estrelló la raqueta contra el suelo y se puso de rodillas implorando ayuda para sacudirse el dominio del madrileño. Después de superarlo, ganó también a Tommy Paul en cuartos y alcanzó sus primeras semifinales de Masters 1000. Sus cuatro partidos en Cincinnati los resolvió en el tercer set.

Jódar perdió, pero dejó al décimo del mundo desquiciado durante hora y media. A los 19 años, esa es la parte del resultado que importa.

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